viernes, 15 de enero de 2010

A mí me ha tocao la china

Ahora resulta que están intentando limitar las tiendas de chinos. El gobierno quiere poner limitaciones a la apertura de este tipo de establecimientos que venden un poco de todo, debido a la masificación que existe y a las ilegalidades que cometen sus dependientes: vender bebidas alcohólicas a menores, abrir en días festivos o en horarios no permitidos, etc. De nuevo estamos ante un caso de limitar las libertades, en este caso no personales, sino comerciales. Es curioso lo de los chinos, ya que cada vez hay más, y ya no son sólo las tiendas de todo a cien o los restaurantes, sino que estan abriendo su mercado a tiendas como zapaterías, fruterías o electrónica.

No sé si de verdad estos tenderos cometen ilegalidades, sólo sé que el horario de apertura me viene realmente bien, ya que cuando tengo que comprar algo con urgencia en horas intempestivas nunca encuentro una tienda abierta, pero los chinos siempre están ahí para poder "apañarse" a última hora. Y es que una vez más estamos en la cola de Europa en este sentido. En mis viajes he visto ciudades como París, Viena, Praga o Venecia, donde las tiendas abren por la mañana y cierran por la tarde, pero no a medio día, que es la costumbre que tenemos aquí. Yo sé que es muy agradable irse a comer con todo el tiempo del mundo o echarse la siesta, pero seamos realistas, es mucho mejor cerrar a las siete de la tarde y volver a casa para estar más tiempo con la familia, como pasa en estas ciudades que he comentado antes.

De todas formas el caso de los chinos es especial porque ni cierran a medio día ni por la tarde temprano, pero a ellos lo de estar con la familia no les preocupa, ya que es la familia entera la que regenta cada tienda o restaurante. Y hablando de restaurantes chinos, hay un pasodoble de chirigota que habla de estos establecimientos, y de como lo pasa el que va por primera vez a comer allí. Fue primer premio en 2004.

El día de los enamorados
me llevó la Pepa a comer a un chino,
allí se usan los palillos
yo fui practicando así to el camino.
Al llegar vi las paredes llenas de dragones,
¡la humedad que habría!
y vino un chaval con toa la cara
de Juanito Valderrama
y me dijo: ¿qué sois, dos?
Me dio la carta el chinito
"¿aloz chino? ¿aloz flito?"
Qué raras son las comidas
"¿quiele seta? ¿quiele holmiga?"
Yo no sabía que pedirme,
algo chino de beber,
pa que me entienda un "liojita".
Y cuando trae el chino la botella
y me fijo en su interior
¡horror! hay un lagarto borracho,
me voy a levantar pa protestar
y me echa la Pepa una mirá
¡ojú! ya me estoy echando yo un vaso.
Dios mío, que papeleta,
a mí me ha tocao la china,
qué de bichos en las comidas,
qué de bichos en las bebidas.
Si yo soy muy sencillito,
yo nunca como na nuevo,
yo soy más de habichuelitas
y de papitas con huevos.
No comí de na, pagué un dineral
y tuve que decir que estaba todo bueno.
Después de haber pasao
metío en el chino to ese mal rato
encima cuando salí
se me metió un chino dentro del zapato.

José Luis García Cossío, "Selu"
Lo que diga mi mujer
Cuidado con los chinos, he oído una teoría que dice que dentro de 400 años todo el mundo será chino.

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