Hola a todos!
Si por algo ha estado marcada mi vida ha sido sin duda por el carnaval. En Punta Umbría primero, mi pueblo, pero sobre todo en Cádiz, la cuna de la libertad, la tacita de plata, donde estas fiestas tradicionales se han convertido en el Padrenuestro de la mayoría de los gaditanos y de otras personas como yo, que han hecho de esta afición todo un culto.
Mi propósito al escribir este blog no es otro que el de difundir el carnaval por el mundo. Pero no el que conocemos de antifaces y carrozas, sino el de las letras cantadas desde el corazón, el de la crítica social, política y también el del humor. Por ello recordaré algunas coplas escritas por los poetas de febrero, las que hacen reír y las que hacen pensar, las que levantan el vello con solo oír los primeros compases de la guitarra, mientras la caja y el bombo le marcan el compás. Un grupo de amigos, cuatro instrumentos y algunas ideas son lo necesario para llevar a cabo la confección de una comparsa, chirigota, coro o cuarteto. En este blog comprenderéis por fin por qué la mía ha sido toda una vida de carnaval.
Miércoles, 6 de enero de 2010.
Ha empezado el año como siempre: acabando la provisión de polvorones, con alguna que otra indigestión de gambas, el sorteo del niño y los Reyes Magos. Y de nuevo en la tele las mismas noticias de cada inicio de año. Ayer, por ejemplo, oí la noticia del primer hombre que asesina a su mujer por una discusión matrimonial: la primera muestra de violencia de género. ¿Cuándo llegará el día en que la mujer se atreva a defenderse? Este tema me recuerda a la primera copla que escribiré aquí. Es de 1998, la comparsa ganó el primer premio en Cádiz:
Con permiso, buenas tardes
vengo pa que me detenga
que cansá, voy a sentarme
pues verá, voy a explicarle
la historia de un sinvergüenza.
Lo quería con locura
toa mi vida se la di
pero él sólo buscaba
una criada, una esclava
una mujer para parir.
Siempre decía
que tenía una quería,
una duquesa para él.
¡Qué le gustaba
llegar por la madrugada
pa tenernos a su merced!
Su merced...
Y lo he matao,
a mi Juan yo lo he matao
por haberme maltratao,
por sentirme una perra,
por hacerme una vieja
con cuarenta y pocos años.
Y lo he matao,
a mi Juan yo lo he matao
y en mi alcoba lo he dejao
con mi llanto en sus labios.
Justicia no pido yo,
que conmigo no la habido
¿quién me paga este dolor
y la pena de mis hijos?
Así que ya sabe usted
haga lo que haya que hacer,
póngame una soga al cuello
porque por primera vez
no tengo, no tengo miedo.
Antonio Martínez Ares
Los piratas
Mujeres por favor, escapad de vuestro miedo y pedid ayuda. Hacedlo por la gente que os quiere pero sobre todo por vosotras mismas.
Hasta mañana.
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