viernes, 12 de marzo de 2010

Gracias, chiquilla, por ser como eres

Hola, cuánto tiempo! Ayer me pasaron dos cosas grandes: fui a ver una gran película y conocí a una gran persona. Ella es una chica con las que merece la pena hablar, de la que te puedes quedar mirando tanto rato que hasta pierdes la noción del tiempo. Y al igual que la protagonista de la película, ella también es una mujer luchadora, una superviviente, y con una sensibilidad tan a flor de piel que da miedo tocarla porque parece que se vaya a romper, pero si la acaricias te das cuenta de que en realidad esta hecha de una fibra muy fuerte. Cuando conoces a gente así le encuentras aún más sentido a letras de carnaval gaditano como este pasodoble de 1998. La comparsa se llevó el segundo premio:

En sus pasajes, la Biblia
cuenta que Dios hizo al hombre
y al verse solo en la vida
Adán pidió su consorte
Dios declinó a este ruego
creando a su compañera
"de tus costillas la he hecho,
aquí está Eva, aquí está Eva"
Desde aquel momento
la mujer y el hombre
convivimos juntos,
aunque algún varón
no haya sabido
ser un compañero justo.
Y no merece ese querer
ni la pasión de una mujer
que Dios no hizo
la miel para un paladar tan burro.
Ay, dime tú quién te hizo daño
siendo, compañera,
la creación más bella
¿quién consiente al hombre
que te ha maltratado?
Ay, debe ser muy desgraciado
para no ir comprendiendo
que es un privilegio
que esta maravilla
vaya a nuestro lado.
Amiga, si para mí son tus ojitos dos luceros
que me iluminan el sendero de la vida
y me lo marcas con tu suave contoneo,
deja que aquí este día haga justicia por tu honor
y le diga a toda la gente:
¿qué sería de los hombres en esta vida sin las mujeres?
¡Gracias, chiquilla, por ser como eres!
Constantino Tovar Verdejo
El cielo de Cádiz
Ellas son lo mejor que tenemos, aunque a veces parece que necesitamos que nos lo recuerden. Para ello sólo hace falta una mirada desde el corazón.
¡Hasta la próxima!

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